viernes, 18 de junio de 2010

Saramago: muere un hombre libre y comprometido con la dignidad humana

Qué mejor homenaje que recordar sus palabras:

“Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa".

“Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos."

"No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona."

"Me gustaría escribir un libro feliz; yo tengo todos los elementos para ser un hombre feliz; pero sencillamente no puedo. Sin embargo hay una cosa que sí me hace feliz, y es decir lo que pienso."

“Buena verdad es que ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe”

3 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

La ñultima frase es tan cierta que dá hasta miedo...

Anónimo dijo...

21/06/2010

CARLOS CARNICERO
En el adiós a Saramago: el Vaticano sin piedad ni ante la muerte

El Zumbido

Si se callan, se pueden morder la lengua y morir envenenados. No han resistido la tentación de intentar clavar una aguijón ante el cadáver yacente de José Saramago: el Vaticano pretende recordarnos que es escritor portugués era extremista, laico, ateo...



Conviene tomar nota para que cuando fallezca el sumo pontífice y la capilla ardiente esté bajo la cúpula de San Pedro recordemos los coqueteos que tuvo en vida con un montón de pederastas con los que la Iglesia Católica fue capaz de convivir sin problemas de conciencia.

El más preciado bien de la libertad es que permite la posibilidad de equivocarse; y los aciertos dependen de los tiempos y las personas que se atribuyen la autoridad de juzgarlos.

Las hogueras apagadas de media Europa están llenas de las cenizas de los ajusticiados por la “Santa Inquisición! que depuraba la fe con el fuego y arrancaba confesiones con horribles instrumentos de tortura: con esos antecedentes, la Iglesia Católica no tiene el pudor de guardar respetuoso silencio con un intelectual profundo que cometió el atrevimiento de disentir en la línea de tantos que fueron sacrificados en la hoguera.

José Saramago sufrió en vida mucho por decir lo que pensaba en voz alta; en Portugal le obligaron al exilio por la interpretación que hizo del evangelio y su aplicación practica en siglos de horrores cometidos en nombre de la fe.

La s Iglesias no se quedan del todo vacías sólo porque carie cumple sus preceptos. Pero lo hipocresía no llega al respeto del silencio cuando el maestro todavía no se ha sido incinerado. Quienes arremeten contra Saramago muerto lo hacen contra todos nosotros, los que todavía estamos de verdad vivos.


Carlos Carnicero es periodista y analista político

Kata dijo...

Hola Felipe, con tu permiso, añadiría esta, aunque tanto hay que seguir aprendiendo de tal genio...

¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano? - Jose Saramago.

Un saludo y un placer leerte.