jueves, 17 de junio de 2010

Banqueros o hienas: el juego sucio de la banca alemana contra España

Pienso, aunque a muchos de mis amigos les parezca algo descabellado, que la tercera guerra mundial no se desencadenará por ataques terroristas islamistas; más bien, por el terrorismo de cuello blanco.
La nueva guerra se caracterizará por ataques masivos financieros de las oligarquías económicas de unos países contra otros de tal modo que los países vencidos caerán en una suerte de esclavos financieros por décadas.
No habrá grandes bombardeos ni muertes indiscriminadas; al contrario, los vencidos serán pueblos empobrecidos al nivel de subsistencia para poder pagar los intereses de la deuda a los vencedores.
Os invito a analizar, cómo surgió la crisis, a quién beneficia y cómo lo vamos a pagar los ciudadanos.
Para muestra, recomiendo una lectura atenta al siguiente artículo publicado hoy en EL PAIS

XAVIER VIDAL-FOLCH 17/06/2010 EL PAIS

El crédito se ha vuelto a secar. Bancos y empresas europeos llevan dos meses sin lanzar emisiones internacionales. Cuando lo de Lehman Brothers, septiembre de 2008, "fueron cinco meses", recordaba ayer el consejero-delegado del Sabadell, Jaume Guardiola, en un debate orquestado por este diario en Barcelona. Vuelve la parálisis. Nos cuesta verla desde dentro.

El rey está desnudo, certificó el lunes el virrey González. La sequía del crédito se ha contagiado de las empresas a los bancos. "Para la mayoría de las empresas y entidades españolas, los mercados internacionales están cerrados", dijo el presidente del BBVA, Francisco González.

Al tiempo, el Financial Times/Deutschland y el Frankfurter Allgemeine Zeitung difundían el rumor (¿dónde están los diarios serios?) de que España se acogería al fondo europeo de rescate de 750.000 millones. A lo mejor, si siguen así. Y si siguen como la Deutsche Bank, que gestiona apuestas bajistas especulativas por 500 millones de euros contra cinco empresas españolas: BBVA, Ferrovial, Popular, Gamesa y Grífols. Justo cuando su Gobierno la emprende contra la especulación bajista al descubierto, la que va sin siquiera activos en préstamo. Con nada.

Algunos alemanes son, contra las inveteradas suposiciones, estrepitosamente divertidos. El propio patrón de esa Deutsche vehiculadora de especulaciones, Josef Ackerman, que acaba de visitar a Zapatero, es un quillo que le pidió prestado a Angela (Merkel) el edificio de la Cancillería en agosto de 2008 para celebrar su 60 cumpleaños con 30 amigos: a costa del dinero público (aunque no griego), claro está. Este gracioso juerguista es el mismo que se opone a publicar las pruebas de resistencia (stress test) realizadas a los grandes bancos europeos, porque sería, ay, ay, ay, "muy, muy peligroso".

Quizá será peligroso para su poltrona, si es que tiene algo que ocultar. Las pruebas se han pagado con dinero público, ese que le complace gastar en sus cumpleaños... privados. Deben ser públicas.

El gobernador del Banco de España, MAFO, demostró ayer que, frente a Ackermans, Starks, Webers y otras hienas, es un tipo digno. Él publicará las pruebas españolas. No las secuestrará.

Y ahora les explico lo que me confió en privado hace algún tiempo una alta autoridad europea que conoce esas radiografías de las tripas de los bancos.

Escrito en mi cuaderno: "La valoración de los activos de la banca española es de las más rigurosas en Europa", porque "la hace el banco emisor, mientras que en países como Alemania las valoraciones las hacen los propios bancos, y las bendicen los auditores". "Las garantías que constituyen las contrapartidas a los créditos de la banca española son reales", explica este sabio, "valdrán más o menos, valdrá más una casa que un terreno, pero siempre más que las garantías-papelitos en que se escuda la banca alemana".

Está mejor que bien que el Banco de España informe sobre las cosas españolas. Pero aún estaría mejor que lograse que el Banco Central Europeo y la Comisión informasen sobre todos, juerguistas incluidos. Para poder comparar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Herr Ackermann es, con diferencia, una de las figuras más detestables del establishment germano. Un truhán de cuidado, que se salvó de ser condenado como se merecía por la escandalosa venta-robo-destrucción de Mannesmann. (http://de.wikipedia.org/wiki/Mannesmann-Prozess).

Marcos Ortega dijo...

no si lo dicho, que somos el chiste internacional...