
Mientras, al otro lado del atlántico, los hedge funds y los bancos de inversión norteamericanos, responsables de la crisis financiera internacional, se frotan las manos ante la posibilidad de la quiebra del euro y los miles de millones que puedan ganar con esta jugada.
Las calificaciones de estas agencias de rating se han convertido en piedra angular para evaluar la buena o mala marcha de un país, a la par que el sistema financiero retroalimenta con sus especulaciones las opiniones de éstas.
¿Qué son las agencias de rating?
Las agencias de rating o de regulación son empresas privadas cuya función es analizar, en base a modelos matemáticos complejos, la rentabilidad y el riesgo de los instrumentos financieros que empresas, instituciones o gobiernos pretenden llevar a los mercados para financiar sus actividades. Entre estos instrumentos o productos nos encontramos con deuda pública soberana, pero también productos financieros que estuvieron de moda antes de la crisis: productos estructurados vinculados a hipotecas de dudoso cobro o 'subprime'. Por estas agencias pasaron los letales virus de la crisis financiera y económica que vivimos en la actualidad con toda crudeza: no fueron detectados (o no quisieron); es más, fueron recomendados y altamente calificados.
El cliente (americano) siempre tiene razón…
En sus calificaciones, estas agencias tienen altos incentivos; cuanto mejor rating, el cliente queda más satisfecho, y el volumen de negocio que han manejado con los productos estructurados ha sido enorme. No es casualidad, por tanto, que en muchas ocasiones, ejecutivos de las principales agencias de rating como s&p, moody´s o fitch acabaran siendo fichados por las entidades financieras de wall street. No resulta difícil que estas agencias caigan en un conflicto de intereses con consecuencias definitivas en el clima de confianza y en los mercados. Si su volumen de negocio con EEUU es superior que el que tienen con Grecia, Portugal, Irlanda, Holanda, Italia y España, ¿por qué productos van a decantarse en sus exámenes? ¿Y si además ayudan a eliminar al principal competidor del dolar: el euro?
¿Qué hacer con estas agencias?
La Unión Europea discute un reglamento para controlar el excesivo poder de estas empresas. Con la parálisis y poca voluntad política de los líderes europeos, cuando la reglamentación sea aprobada por los 27 ya no habrá Unión que proteger: ¡ha muerto el euro, viva el dolar (con permiso del yuan chino)!