lunes, 11 de enero de 2010

Presidencia española de la Unión: una oportunidad para consolidar un gobierno económico europeo.




España asume desde primeros de año la Presidencia rotatoria semestral de la Unión, esta vez con una novedad: también hay un Presidente del Consejo Europeo y un Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad.

El Gobierno español deberá afinar su buen hacer (como lo han hecho todos en anteriores ocasiones) para, sin perder protagonismo efectivo, facilitar la andadura de las nuevas instituciones emanadas de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.

Los ejes principales de de actuación de la Presidencia española son:

• Desarrollar las nuevas políticas del Tratado de Lisboa, afianzando el liderazgo europeo en la respuesta global al cambio climático y al desafío energético, a la vez que se consigue un mercado energético integrado e interconectado.
• Utilizar los nuevos instrumentos del Tratado de Lisboa para que Europa pueda hablar con voz propia en el mundo.
• Consolidar una Unión más segura para sus ciudadanos, afrontando conjuntamente el reto de la inmigración y construyendo un espacio compartido de cooperación judicial y policial.
• Seguir trabajando por un mercado interior más integrado, revitalizando la estrategia de Lisboa.
• Examinar y debatir las conclusiones del informe de Grupo de Reflexión que sobre el futuro de Europa presentará el Presidente Felipe González.

No han tardado en llover las críticas, de forma cruel, desde la prensa británica con el Financial Times a la cabeza. Desde su editorial lanza calificativos como “España torpe”, “plan español anodino” y “que las Presidencias españolas (todas) se han caracterizado por la arrogancia”.

Convendría recordar a estos paladines de la defensa europea que los británicos se han caracterizado siempre por su alejamiento de Europa y por poner más zancadillas que luchar por acuerdos efectivos en aras de la integración europea. Sin olvidar que, en lo económico, han sido los campeones de la crisis financiera mundial con toda su banca intervenida por el Gobierno británico y su City financiera devastada.

Menos crítica destructiva y más apoyar una verdadera Unión Europea tanto en el terreno político como en el económico. Poner en marcha de forma efectiva el Tratado de Lisboa es fundamental y principal objetivo de la Presidencia española de la UE.
De no ser así, nos pisaran EEUU y China.

1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Hombre hay que reconocer que España hace lo que puede, que no es mucho, pero de ahí a decir que nuestras presidencias siempre han sido arrogantes...