lunes, 12 de octubre de 2009

Hipatia: la sabiduría sucumbe ante el fanatismo



Alejandría, s.IV.
La sabiduría humana, acumulada durante siglos, sucumbe ante un nuevo fanatismo emergente: el cristianismo.
Hordas adoctrinadas por el fervor incontrolado del pensamiento único cristiano arrasan la biblioteca de Alejandría, último baluarte del saber humano.
Hipatia, matemática, astrónoma, filósofa y librepensadora, muere despellejada y descuartizada (en la ahora catedral cristiana) a manos de las masas enfervorecidas, por no plegarse al poder del nuevo dios único.
Omnipresente y todopoderoso, el nuevo dios promete un paraíso celestial a las masas subyugadas. Sus designios son revelados a unos pocos que ostentan el poder de su interpretación y disfrutan en la Tierra de las mieles que a sus fieles (anegados en hiel) les son prometidas (si son obedientes), tras su muerte.
El saber humano no volverá a conocer los niveles perdidos hasta mil años después, en el Renacimiento.
Europa, Norteamérica, s.XX-XXI
Terroristas islamistas radicales, se autoinmolan arrasando miles de vidas de no creyentes en su fe a cambio de un prometido paraíso celestial lleno de placeres y dádivas.
La Filosofía, la búsqueda del conocimiento, el pensar por si mismos; en definitiva, la Libertad siempre pierde cuando un dios se impone a la razón.
Hipatia fue nuestro primer mártir, no dejemos que nos venzan.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

"Ágora", Alejandro Amenábar e intolerancia católica
GUSTAVO VIDAL MANZANARES
12/10/2009

http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=39000

Por consiguiente, poco puede extrañarnos la agitación de sotanas y escapularios conspirando contra la magistral película “Ágora” de Alejandro Amenábar ya que a lo largo de sus escenas bullen dos mundos contrapuestos: la razón y la ciencia encarnadas en Hipatia, la protagonista, y el fanatismo y el odio de aquella religión, mal llamada cristiana.

Sin duda, va a escocer mucho esta película, en ambientes vaticanos, toda vez que desde la butaca veremos desfilar ante nuestras retinas la desigual lucha entre la razón y el fanatismo, la ciencia y la superstición.

Desgraciadamente, resulta ingenuo suponer que la iglesia de Roma ha cambiado. Nada más lejos de la realidad. Simplemente se adapta y, agazapada, espera el momento de volver a atacar

Anónimo dijo...

Agora
Por E. RODRÍGUEZ MARCHANTE

http://www.abc.es/criticas/noticia.asp?id=2279&num=20091009&sec=33

...La Historia suele escribirse por los «buenos» y contra los «malos», pero su encajonamiento en la pantalla permite simplificarla al máximo de ese modo; en este caso, y éste será el punto de la polémica que se adhiere al «talón de Amenábar», Hipatia, la indudable heroína y a través de cuyos ojos se escribe «Ágora», es una pagana, mientras que enfrente, en el cinematográfico papel de villano, está aquel cristianismo niceno del emperador Teodosio, encharcado de radicalidad y agresividad, y que, luego, en la Edad Media aún adquiriría tintes más siniestros. El punto de vista es, pues, de ella, pagano, que en el mundo actual se correspondería con algo cercano al laicismo; mientras que enfrente está un cristianismo montaraz cuya expresión actual estaría más próxima al fundamentalismo islámico. Tal vez, ahora el espectador cristiano podría sentirse maltratado, pero en realidad no es el cristianismo actual lo que combate esta película, sino el radicalismo, el fanatismo racial, territorial, sectario o religioso? Y tergiversar el auténtico sentido de «Ágora» por razones de secta, ideología o religión solamente le dará la razón a la sustancia de la película: casi dos mil años después, aún sirven las mismas piedras para tirárselas a los demás. Quedarse en eso, o en si se aleja o se acerca la cámara a las estrellas, es como querer tocar el piano con los codos.

Marcos Ortega dijo...

me encantó la película... y la vi tan actual que me dio mucho miedo.

Anónimo dijo...

EL MUNDO se hace eco en su edición de este martes de un “runrún” existente en Italia sobre las presiones de El Vaticano para que no se distribuya en Italia la última película de Alejando Amenábar, Ágora. Un diario italiano, La Stampa, aseguraba el miércoles que Rachel Weisz, la actriz que encarna a la protagonista de la historia, “da miedo al Vaticano”, aunque fuentes cercanas a la Santa Sede niegan estar detrás de que el film no haya encontrado todavía distribuidor en el país, tachando de “disparate” la acusación.

Anónimo dijo...

La COPE ve luz frente a oscuridad
Al menos en España sí hay medios asociados a la Iglesia que se han lanzado a cara descubierta contra la película, e incluso la relacionan con el Gobierno. Así, en la web de la COPE, la emisora de la Conferencia Episcopal, se asegura que “Amenábar recurre al enfrentamiento entre la cosmovisión cristiana y la pagana, en un contexto histórico muy alejado de nuestras coordenadas, para emitir una sentencia histórica: si el paganismo fue luz, el cristianismo no ha sido otra cosa que oscuridad”. “Hipatia aparece en la película como la víctima de un cristianismo desalmado y cruel que prefiere la espada a la inteligencia, y la fuerza a la mansedumbre”, aseguran.

La cadena de los obispos continúa su crítica asegurando que la película “ha sido encumbrada por cinco ministros de un gobierno que ha demostrado a las claras su hostilidad hacia la tradición cristiana” y que constituye “un acto más en el combate sectario contra el cristianismo como raíz de nuestra cultura y como experiencia presente, protagonista del debate público”.

Anónimo dijo...

desde el diario LA RAZON, Jesús Trillo Figueroa, miembro del patronato de la FAES, vinculado a círculos ultracatólicos y hermano del responsable jurídico del PP, arremete con dureza contra Ágora. Según él, “todo lo que cuenta es mentira de principio a fin” y nos encontramos “de nuevo” ante “un ataque ideológico perfectamente orquestado”. “Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda”, advierte.