miércoles, 15 de junio de 2011

No al pacto del Euro, Sí a la Europa de los ciudadanos

En los próximos días los Gobiernos de la Unión Europea va a aprobar un conjunto de medidas, denominado Pacto del Euro, para combatir la crisis y el problema de la deuda soberana.



Este pacto es suma y sigue al recorte de derechos ciudadanos al que han obligado a practicar a los países periféricos del euro (Grecia, Irlanda, Portugal, España…) y marca las líneas maestras de las políticas económicas coordinadas que los gobiernos europeos van a aplicar en los próximos años.



En primer lugar, el pacto establece un sistema permanente de revisión de las pensiones según la esperanza de vida. En otras palabras: aumento gradual de la edad de jubilación (vamos por los 67) y la reducción de la cuantía de las pensiones al ampliarse el número de años para su cómputo (en España hemos pasado de los 15 últimos años de cotización a los 25).



Otra de las propuestas, contradictoria en si misma, es reducir las cotizaciones a la Seguridad Social, como reclaman los empresarios. Si, como en el caso de España, las cotizaciones sirven para pagar nuestra jubilación y las reducimos, ¿de dónde va a salir el dinero?




Si para mantener el estado del bienestar; es decir, los derechos sociales de todos los ciudadanos, la Unión Europea debe ingresar más dinero, que persigan el fraude fiscal, graven las transacciones especulativas, luchen contra los paraísos fiscales y, de paso, exijan responsabilidades a quienes han provocado la actual crisis con sus prácticas económicas temerarias. Pero claro, resulta mucho más sencillo hacer pagar la crisis a los ciudadanos/asalariados/contribuyentes que a los poderes económicos que controlan la política.



La reforma del mercado de trabajo está por convertirse en la canción del verano. Los empresarios la cantan sin parar: “hay que profundizar en la reformas, flexibilizar, aumentar competitividad… En España, presionada por eso que se viene en llamar “los mercados” (todos sabemos quiénes son) vamos por la enésima reforma. Con la primera se ha abaratado el despido, pero ni ha creado empleo ni ha convertido el temporal en indefinido, y con la actual se ha puesto a los trabajadores al libre albedrío de las empresas. A partir de ahora los convenios de empresa prevalecen sobre los sectoriales. La empresa podrá negociar/imponer condiciones laborales por debajo de los mínimos que hasta ahora marcaban los convenios sectoriales. Con la actual crisis basta con la amenaza de despidos para que los representantes de los trabajadores en cada empresa renuncien a derechos con tal de no perder el empleo.




Otra vuelta de tuerca es que los salarios no van a estar ligados a los precios, a la subida del IPC, sino a la productividad. Si la empresa va mal, los trabajadores se bajan el sueldo, y si va bien se aprovecha que hay beneficio para reducir costes/aumentar productividad (prejubilaciones y despidos) y repartir un suculento bonus entre sus directivos.



En otro orden de cosas, como hay que ingresar más, la UE propone a sus Estados miembros que suban el IVA. Este impuesto es el más regresivo e injusto del sistema impositivo: es un impuesto indirecto que grava por igual al parado y al multimillonario, al mileurista y al que ingresa un millón, ya que se aplica sobre todos los productos que adquirimos. En España hemos pasado del 15 al 18%, y es probable que la tendencia siga en el futuro.



La política fiscal, para ser justa y equitativa, debe ser progresiva: pagar más el que más tiene (los impuestos directos: IRPF y Patrimonio); esto obviamente no es del agrado de las grandes fortunas, que siempre aplican el chantaje de llevarse su dinero a otros países (¿quién no tiene una cuenta en un paraíso fiscal?). Sin olvidarnos de que pague más quien más contamina, mediante una adecuada política de ecotasas.



Parafraseando al maestro José Luis Sampedro propongo en vez de productividad, vitalidad; en vez de competitividad, cooperación, y frente a esa innovación que consiste en inventar cosas para venderlas, creación.



Por una Europa de los ciudadanos y no de los mercaderes.

lunes, 23 de mayo de 2011

La perversión del sistema electoral español

Si alguien tiene alguna duda de que el sistema electoral favorece el bipartidismo (y por ende la corrupción, al alternarse cíclicamente en el poder); veamos como ejemplo, en la Comunidad de Madrid lo que cuesta (en número de votos) cada escaño a cada diferente partido político. Las cifras son elocuentes:
Votos por partidos en Madrid
Partido Escaños votos-% Nº votos/escaño
PP 72 1.543.774-51,74% 21.441
PSOE 36 782.759-26,23% 21.743
IU 13 286.821-9,61% 22.063
UPD 8 187.865-6,3% 23.483


Para que IU, UPD consigan un escaño, necesitan de media 1.500-2.000 votos más que el mismo escaño adjudicado a PP ó PSOE. Claramente no todos los votos valen igual y los ciudadanos no estamos igualmente representados


Os invito a que hagáis un ejercicio similar en el resto de comunidades autónomas.


REFORMA ELECTORAL YA!. Cada ciudadano un voto y con igual representatividad.

sábado, 21 de mayo de 2011

reflexionando con indignación


(este artículo debió ser publicado el 21/05/2011, fue imposible por error de actualización en blogspot)


Cientos de miles de ciudadanos nos hemos concentrado en las plazas de toda España y muchos países del mundo INDIGNADOS con la clase política que no nos representa. Para los medios oficiales somos unos manifestantes ilegales para otros (los menos) insurgentes.


Indignado, con esta democracia aparente, narcotizada y secuestrada.
iNdignado, con este bipartidismo corrupto que se alterna en el poder para mantener sus prebendas.
inDignado, porque la crisis la pagamos los ciudadanos y no los especuladores que la provocaron.
indIgnado, porque nuestro voto no vale igual según al partido y lugar de España en que votes.
indiGnado, con la corrupción galopante del bipartidismo y que pretenden auto exculparse en las urnas.
indigNado, porque nuestra política económica y social la marca los mercados financieros.
indignAdo, porque toda una generación de jóvenes preparados y cualificados tienen empleos basura o no tienen ninguno.
indignaDo, porque a los mayores de 50 se les echa a la calle despreciando su experiencia y capacitación.
indignadO, porque el Sr. Z y el Sr. R son unos políticos nefastos y sus estructuras de partido más.
Que Z y R reflexionen, yo NO LES VOTO pero SI VOY A VOTAR.
Voy a votar a quienes defienden una REFORMA ELECTORAL para transformar este sistema corrupto, hay pequeños partidos de toda ideología que lo propugnan.
No regales tu indiferencia al bipartidismos corrupto, VOTA

jueves, 19 de mayo de 2011

VOTO EN BLANCO para construir una democracia real.



Una gran mayoría de ciudadanos españoles estamos descontentos con el actual modo en que los políticos están conduciendo nuestra democracia.


Nuestra democracia parlamentaria, alumbrada con claroscuros tras la dictadura, ha devenido en un bipartidismo perfecto en que el que dos principales se reparten el poder, actúan a sus anchas (con la connivencia del poder económico) y a los ciudadanos únicamente se nos llama a las urnas cada cuatro años para validar el status quo.


La actual crisis económica ha precipitado la descomposición del sistema y una marea de ciudadanos exige otra forma de hacer política y democracia real, no aparente.


Para que el sistema se pueda transformar, hay que hacerlo desde dentro, con los propios instrumentos que el ordenamiento jurídico permite; esto es, mediante el voto.


Es claro que quienes pueden hacerlo, los partidos mayoritarios, no van a hacerlo: se encuentran muy cómodos con su sistema actual de prebendas.


Sin embargo, una mayoría incuestionable de ciudadanos con el poder de las urnas puede obligarles a transformar el sistema: esto se puede lograr con el voto en blanco.


El votar en blanco significa que aceptamos la democracia y consideramos que el sufragio universal es un logro de la civilización y la libertad, pero rechazamos de manera activa los programas electorales, los partidos políticos, los candidatos, la corrupción y el abuso de poder que todos ellos están haciendo degradando y degenerando nuestra democracia.


El voto en blanco es una abstención activa voluntaria y, por lo demás, legítima. Es un voto que se emite desde una concepción de cumplimiento de un deber ciudadano, es un voto que se emite desde la no preferencia (y hasta desde el rechazo) por las opciones electorales concurrentes. Forma parte, además, del voto válido o válidamente emitido de conformidad con la ley electoral, y, por consiguiente, tiene que ser incluido cuando se calculan porcentajes sobre el voto válido.


El voto en blanco nunca va para el partido mayoritario; tanto es así que si el voto en blanco obtiene la mayoría de votos emitidos podría obligar a repetir las elecciones o iniciar un proceso constituyente de transformación del sistema político.


Para ejercer el voto en blanco y no equivocarse, hay que proceder como se indica en artículo 96 en su punto 5 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de Junio, del Régimen Electoral General:


"Se considera voto en blanco, pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos."

miércoles, 18 de mayo de 2011

MOVIMIENTO - 15M

Miles de ciudadanos se concentran indignados en las principales ciudades españoles exigiendo libertad para decidir y tener un futuro propio que les ha sido robado:


"Yo no tengo nada que perder porque no tengo nada. Y por eso reclamo una sociedad más justa sin políticos corruptos que seguirán arrasando en las elecciones y están llenándose los bolsillos a costa de nuestro sudor", exige un joven licenciado en Historia harto de enviar currículos.


"¿De qué me sirve a mí dos carreras, un máster y un perfecto inglés y francés, si nadie me ha ofrecido todavía el primer trabajo de mi vida?", clama una joven licenciada que se niega a votar al bipartidismo polarizado.


“He trabajado como un imbécil durante años para tener una casa que sé que el banco me la quitará dentro de poco. Lo peor de todo es que no sé cómo voy a alimentar a mis hijos. Por eso quiero crear alternativas. Porque no confío en ningún político actual", clama un obrero de la construcción excedentario de la época dorada del ladrillazo.


“Me pasé años estudiando una oposición, me han bajado el sueldo un 5%, me han quitado una paga extra y encima dicen que no pegamos un palo al agua”, dice un funcionario indignado.


“Tengo 3 minutos para atender a un paciente y si le mando una prueba especial, tienen turnos de espera de meses”, dice un médico desbordado.


“Cada día está todo más caro y me han congelado mi pensión mínima, encima dicen que nos quieren cobrar las medicinas”, dice una indignada pensionista.


Los ciudadanos indignados, a los que me sumo, constituyen un movimiento pacífico que no representa a partido político ni asociación alguna, al tiempo que exige una sociedad nueva en la que se defienda la dignidad humana frente a los intereses económicos.


Queremos una democracia permanente, y no solo de voto, que no esté secuestrada por el bipartidismo dominante.

viernes, 4 de marzo de 2011

neoliberalismo; no, gracias.

A día de hoy casi todos tenemos claro que el origen y continuidad de la crisis económica mundial son las políticas neoconservadoras que han estado tan en boga en las últimas décadas y que dominan actualmente en la escena económicas internacional.

Desde reagan y thatcher, desde bush, desde pinochet, menen y uribe hasta nuestros europeos blair, aznar, merkel, sarkozy o berlusconi: todos ellos tienen en común la misma filosofía de vida.

La crisis del sistema financiero internacional ha sido consecuencia de un proceso de concentración y centralización de capital a nivel mundial propiciado por las políticas neoliberales que defienden el máximo beneficio económico a cualquier precio. Si unos pocos ganan, otros muchos tienen que perder para que el sistema se equilibre.

Perdemos en educación; para el neoliberalismo la educación no es un derecho y principio básico que propicie una sociedad culta e informada. Es una simple inversión más para obtener trabajadores tecnológicamente cualificados pero acríticos; relegando de la educación los aspectos humanísticos, éticos y sociales.

Perdemos en derechos sociales; todo aquello que no procura un beneficio económico es un coste y por tanto debe ser reducido o eliminado: el gasto social es despilfarro, la cultura es despilfarro, la extensión de derechos civiles a colectivos marginados es despilfarro… pero el trasvase de dinero público al sector financiero para salvarlo de la quiebra (que ellos mismos han provocado) es inversión.

Perdemos en derechos laborales; se propugna la liberalización total del mercado de trabajo para que, una vez anulado el control estatal y sindical, los asalariados no tengan capacidad de reacción: trabaja más, cobra menos y más años hasta que te reemplacen.
Esta ideología neoliberal por mucho que se disfrace de defensora de la libertad individual; no es más que una suerte de autoritarismo: la dictadura del mercado.

Este estado de cosas sería imposible con una sociedad culta y bien informada. Los defensores del neoliberalismo pretenden una sociedad aletargada, desinformada, adocenada y sumisa sin capacidad crítica e incapaz de levantar la voz contra este abuso, despotismo y corrupción.

Que no nos engañen, permanezcamos vigilantes y exijamos a nuestros políticos la defensa de los Derechos Humanos y de los valores democráticos.

viernes, 18 de febrero de 2011

Estoy indignado... y tú?

Los franceses, que siempre han estado a la vanguardia en la defensa de las libertades, están fascinados por un pequeño libro de 12 páginas; "Indignez-vous” de Stéphan Hessel. Este francés 93 años, testigo y actor de buena parte de la historia europea del siglo XX, participó en la resistencia contra los nazis y colaboró, en 1.948, en la elaboración de la Declaración los Derechos Humanos.

Hessel, como muchos de nosotros, está indignado con lo que está ocurriendo en Europa actualmente y hace un llamamiento a todos los ciudadanos europeos a sacudirnos de la modorra de la inacción y a llevar a cabo una insurrección pacífica, que muestre a los gobiernos y dirigentes políticos que rechazamos de manera radical las desigualdades y la injusticia social que están fomentando en toda Europa aprovechando la coartada de la crisis económica.

Debemos reivindicar el papel creativo de la desobediencia, la resistencia y la insumisión ante los desmanes y abusos de los gobernantes como un modo de cambiar la trayectoria trazada por los que buscan el poder a toda costa: el poder, de manera sutil pero implacable, puede acabar haciéndonos creer que vivimos en democracia mientras recorta derechos, adormece las conciencias y aprisiona las libertades.

En España, la indignación ciudadana crece día a día. Estamos indignados con las tramas políticas corruptas que se han enriquecido impunemente con el dinero público; estamos indignados con los recortes sociales, con el empobrecimiento de miles de familias y el enriquecimiento de los de siempre, con los sueldos astronómicos e indecentes de los políticos y los banqueros; estamos indignados con el auge de la intolerancia religiosa, que pretende volver al yugo de la cruzada; estamos indignados por la prevalencia sobre los derechos de las prohibiciones, las limitaciones, los vetos solapados, la congelación de salarios, mientras se “rescata” al sector financiero con fondos multimillonarios del Estado (nuestros impuestos); estamos indignados con la manipulación informativa de muchos medios de comunicación y al aborregamiento generalizado a que nos someten; estamos indignados con el disfraz de democracia en el que vivimos…

Indignémonos con lo indignante, reclamemos pacíficamente los derechos y las libertades, denunciemos, exijamos, no cerremos los ojos y nos quedemos embobados frente a la tele… la democracia la hacemos entre todos, y todos somos responsables. Renunciar a nuestro poder les da poder a los tiranos.

Hay que aprender a resistir y a decir NO.